miércoles, 29 de julio de 2015

Hombre de ciencia

Tras el timbre una mueca.
La tarjeta estaba en blanco.

En la mesa de la cocina el ritmo cotidiano devoraba el sentido común.
Como único testigo, una hormiga acechando desde la losa.
Guardaba los pedazos para un invierno solitario.

Reduje mi mundo a tu globo ocular.
Gravité sobre las baldosas buscando el significado de las flores.

El aroma se fundió con el vaho de la casa.
Examiné cada nota, tratando de discernir entre jardín o cementerio.
Sobre el manojo el grifo aún goteaba.

De sus hojas no se extraía ningún carácter.
Contemplé uno a uno los principios del empirismo.

Anémonas y dalias orbitaban alrededor de tu nombre.
Con los ojos cerrados, leí cada tallo anhelando alguna espina.
Las líneas de la tarjeta permanecían vacías.

Murmuraban "todo conocimiento se basa en nuestra la experiencia".
Lo supe. Habías perdido la fe.

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