miércoles, 1 de abril de 2009

Choque inesperado en lo inimaginable.
Con el traje negro que roba todas las mañanas. Los hasta luego.

Ahora o nunca. Amaneceres dudosos con bandeja de plata.
Diciendo las cosas sólo cuando acecha la fecha de caducidad.
Quedándonos con ganas de más.

Desorden en todo cuánto eres. Si es que eres algo, si es que eres alguien.
La corrosión interna de las batallas perdidas.
Como inversas serpientes cibernéticas.

Variables incongruentes. Nadie las espera.
Y ahora eres Nadie.
Lotería ganada si compras todas las papeletas.

Advertencias que ya no burlan a la muerte.
A tutiplén en el cenicero.
Vasos aún más llenos.

Repartes.
Te llevas la mejor parte.
Satélites que giran en torno a la normalidad más absoluta.

Y morirte.
Una sola vez.
Letal. Como el veneno de Alice Cooper.

No sentir. No soñar. No escribir.

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