lunes, 23 de marzo de 2009

Sólo una dirección en el camino.

Si quieres nos saltamos el stop de tus muñecas.
Donde el blanco me vuelve azul. Donde mienten los colores.

A toda velocidad por donde los árboles bailan en el valle de tu pecho.
A un paso del mar donde la galerna provocará mi naufragio en tu boca.

Nadar hasta la orilla, donde me vuelvo marinera.
Donde el viento curte la piel que hoy despellejas.

Y allí degustar el salitre de tus besos.
Aunque dure lo que la arena entre mis dedos.

Después anidaré en tu pelo. En la cima de mi cielo.
Rodeando los ojos de luna que cerrarás salpicando la noche de estrellas.

Reflejándose en las gotas de sudor de tu espalda.
En el lago de tus mejillas, antes apagadas.
Con los semáforos en rojo.

Espeleóloga de tu ombligo.
Revolviendo lo que colorea la ladera.

Tomaré el atajo del cruce de tus piernas.
Esfumándome en el túnel al son de los pitidos.

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