domingo, 11 de enero de 2009

Por cada mechón que cortabas, sentías como te ibas liberando de él; y así, de una parte de ti misma.

No estabas como para derrochar.
Todo lo que un día formaba parte de ti se había ido perdiendo: la alegría, la risa, las ganas de empezar de nuevo... Ese optimismo contagioso.

Decías que estabas vacia.
Era absurdo oirte decir que una persona lo era todo para ti.
Existías antes de estar con él y existes ahora. No busques excusas para no empezar de nuevo.
¿Qué queda de quién eras antes?

Todo, por malo que sea, va haciendo tu vida más llena.
Se va llenando con buenos y malos momentos, personas, recuerdos, despedidas.
No digas que estás vacia.

Sabes que no puedes ocultártelo durante más tiempo. Él no te quiso.
Te gustaría ignorarlo; pero eso, también es experiencia.

Sigue adelante.
Eres más sabia. Tu vida está un poco más llena.
Mírame

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