sábado, 3 de enero de 2009

Hoy sólo soy hielo, cristal cortante en los ojos que ya no pueden llorar.
El cuerpo se quedó frío, muerto. El corazón dejó de bombear desde aquel fatídico día.
Pero no te culpo.

Tan sólo superé los 0ºC cuando me abrazabas, o cuando me abraza cualquiera con quien pueda imaginarte.
Estoy segura. Nací para amar. Para complacer. Para ti.

Dime tú el sentido que ahora tiene mi penosa vida. No te calles. Dilo. NADA.
Y sin embargo, no pierdo la esperanza de encontrar a otra persona. Me niego a mi misma que todo acabará contigo.
Motorizabas mi vida, pero no te culpo.

Las personas frías están mal vistas por la sociedad. Pero ya no puedo amar, ni siquiera recibir tan sólo un poco de amor, que al fin y al cabo es el sentido de mi vida.
No es tu responsabilidad. Y no te culpo.

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