lunes, 9 de noviembre de 2009

Comprando sonrisas, ahogando los pensamientos que no me dejan dormir.
Me pregunto por qué busco lo que no puedo encontrar más allá de estas líneas, de las azoteas, de ponerme guapa para nadie si ya no lo hago para mi misma.

El puto sentimiento de no tener nada más que hacer, de no querer ver nada más. Como haber visto todo sin haber visto nada, y no querer verlo.
Una mala semana, diría en otra ocasión. No comprendo por qué nada es suficiente teniéndolo todo.

Ni siquiera puedo quejarme. Quejarme por vicio. Eso si que me gustaba.
No tengo ganas de hablar con nadie, ni mucho menos de escuchar. No tengo ganas de dormir ni de estar despierta. No quiero la vida de otros, no me interesa la mia.

Me olvido de seguir el ritmo de la música con los pies, de escribir esta entrada que no pretendía ser un maldito diario.
Me olvido de olvidar y se me llena la cabeza de ideas estúpidas que había decidido no recordar. Recuerdo el pasado y sé que no fue mejor. Yo era mejor, no el resto.

Necesito que me preguntes como estoy, decirte que mal y que no preguntes más.
Necesito que se me pase este puto inconformismo, tragarme el nudo de mi garganta y viajar...lejos, lejos de esta ciudad que me ahoga.

No volver a reirme sin ganas, prescindir de todo aquel que me sobra, no soltaros nunca. Porque estoy cansada. De actuar, de ver siempre más allá.
Quiero sentimientos opacos, pensamientos translúcidos y miradas transparentes.
Y lo quiero ya.

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