sábado, 21 de enero de 2012

Esta angustia me come por dentro.
Futuro incierto.

Me empujan.
Y caigo.

Hacia arriba.
Cuánto pesan los recuerdos.
Estos años.

Continuo espacio-tiempo.
Es la hora del recreo.
Me acurruco en el suelo, sujetándome las rodillas.

El aire es un fluido.
Suelto la carga más pesada.
Te suelto.

Alambradas de espinas.
Se clavan bajo mis uñas.

Sigo cayendo.
El abismo termina en precipicio.

No hay final sin precipicio.
No hay mayor precipicio que un final.

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